La hernia discal es una patología degenerativa de la columna vertebral, que suele producirse por factores como la edad, los movimientos bruscos, los golpes, los traumas, la osteoporosis. Afecta sobre todo a personas de entre 30 y 50 años, con mayor prevalencia en los hombres que en las mujeres. Entre los tipos más frecuentes, destaca la hernia discal lumbar (afecta al 2% de la población), seguida por la hernia discal cervical y la hernia discal de tórax.

El tratamiento más habitual se enfoca en controlar la inflamación del nervio espinal a través de inyecciones corticoides y en reducir el volumen discal mediante la actuación sobre su núcleo (con una cánula o nucleoplastia).

Aunque no existe un método para bloquear completamente su aparición, sí existen unos consejos de prevención que pueden resultar verdaderamente útiles:

  • Llevar una vida activa, evitar el sedentarismo y realizar actividad física con regularidad (fortalecimiento de músculos).
  • Cuidar la alimentación.
  • Evitar el sobrepeso.
  • Tomar medidas de higiene postural (evitar, por ejemplo, levantar objetos demasiado pesados y hacerlo con la espalda recta y flexionando las piernas).
  • Prevenir lesiones deportivas.
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