La artrosis degenerativa es una enfermedad reumática que sufren más de siete millones de personas en nuestro país, sobre todo de edad avanzada. Provoca el deterioro del cartílago de las articulaciones, con especial incidencia en las rodillas, en las manos, en las caderas y en la columna vertebral.

Sus principales síntomas son la inflamación y el dolor articular profundo, que se intensifica con la actividad física y se relaja con el reposo. Aunque es una enfermedad sin cura, sí existen tratamientos efectivos para aliviar el dolor de artrosis y mejorar la calidad de vida. Entre las técnicas con mayor éxito destaca la Infiltración de Plasma Rico en Plaquetas (PRP).

La artrosis degenerativa suele esconder tras de sí enfermedades congénitas, metabólicas, otras patologías reumáticas, traumatismos, el desarrollo de actividades deportivas de impacto, si bien es cierto que no siempre tiene un desencadenante conocido. La Organización Mundial de la Salud cree que en 2020 llegará a situarse como la cuarta causa de incapacidad (llega a impedir que se realicen con normalidad acciones tan cotidianas como caminar, subir una escalera o cerrar la mano).

Como hemos apuntado, esta enfermedad crónica afecta a las articulaciones, que son los componentes del esqueleto que conectan los huesos y facilitan los movimientos. Por su parte, el cartílago recubre los extremos óseos para actuar como amortiguador y garantizar que la articulación funciona correctamente. Con la aparición de la artrosis, el cartílago articular se va deteriorando y, como consecuencia, los huesos se van desgastando y aparece el dolor.

Entre los distintos factores de riesgo de artrosis degenerativa sobresalen:

  • El envejecimiento: aumenta de forma exponencial a partir de los 50 años.
  • El sexo: afecta más a mujeres que a hombres por factores hormonales (menopausia).
  • Genética o antecedentes familiares.
  • Obesidad: agrava la artrosis en articulaciones como las rodillas.
  • Actividad laboral: la repetición de movimientos articulares puede desembocar en sobrecarga articular y artrosis.
  • Actividad física: los deportistas de élite están más predispuestos a desarrollar esta enfermedad.
  • Los traumatismos: las lesiones y las fracturas previas.
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