Las personas mayores suelen tener dificultades y diferencias al describir su dolor debido a factores como la biología, cultura, religión, origen étnico, deterioro cognitivo, y contexto social. De la misma manera nos enfrentamos también a un entorno social en el que se cree que las personas mayores experimentan menos dolor y los mismos pacientes tienden a creer que el dolor es algo que hay que soportar y que es parte del envejecimiento.

En caso de no contar con tratamiento adecuado debemos enfrentarnos a las consecuencias que resultan perjudiciales y no solo afectan al individuo que presenta dolor, sino que también afecta a su familia, amigos e incluso a la sociedad en general. Algunas de las consecuencias incluyen depresión, ansiedad, desnutrición, deterioro cognitivo, alteraciones del sueño, alteraciones funcionales, disminución de la socialización y actividades de ocio, estancias hospitalarias más prolongadas, deterioro funcional crónico. El dolor crónico puede presentar deterioro de la audición y visión, menor expresión facial, dificultad para el movimiento y la marcha.

Pacientes de la tercera edad al presentar cambios fisiológicos propios de la edad, en ocasiones pueden ocasionar dolor, dentro de estos cambios deben tomarse en cuenta cambios cardiovasculares, respiratorios, metabólicos, musculoesqueléticos, en el sistema nervioso, en la metabolización de medicamentos, diferencia en la percepción del dolor.

Los tipos de dolor que presentan las personas mayores de 65 años pueden ser nociceptivo, neuropático o mixto los cuales son causados por enfermedades como por ejemplo osteoporosis, artritis reumatoide, neuropatías, cáncer.

Existen varias herramientas para la evaluación del dolor en ancianos como EVA (escala visual análoga), cuestionario de Mc Gill, Katz, Lawton, Barthel, PAINAID (para demencia avanzada), EPCA-2 cada una usadas por el profesional de salud según sus requerimientos. Los medicamentos de mayor empleo en el dolor de pacientes en edad geriátrica son los antiinflamatorios, opioides menores, opioides mayores y neuromoduladores. La elección de cada uno de estos fármacos depende de la intensidad del dolor y factores propios del paciente.

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